

Este proyecto interdisciplinario se inició en el 2002 cuando en un proceso de exploración y juego, nos planteamos diversas maneras de construir narrativas performáticas partiendo de nuestras trayectorias individuales en video (Miguel Alvear) y danza (Patricio Andrade).
Antes de la escritura del guión cinematográfico de Blak Mama, estrenamos dos versiones escénicas de la obra, una en Mayo del 2002 (con Orts Theater Dance de Toucson, Arizona, -que llamamos entonces Blak Mama/Abandoned Boundaries)-, y la segunda, corregida y aumentada, la presentamos en Noviembre del 2004.
Trabajamos en ambas versiones con un elenco compuesto enteramente de bailarines y ambos espectáculos involucraban el video como escenografía y como recurso narrativo. En Agosto del 2006 rodamos la versión cinematográfica de Blak Mama y su estreno está previsto para Julio de este año (2008).
El impulso inicial de este extraño proyecto, viene de un interés que compartimos sobre ciertas formas híbridas de la cultura que se escenifican de manera contundente en fiestas populares como la de la Mama Negra, en Latacunga, en la Sierra del Ecuador. Si bien esta fiesta, -con antecedentes en tradiciones del Norte de África y Sur de España,- fue traída a América por los conquistadores, aquí se ha ido transformando a través de los siglos y ha incorporado a su visualidad y ritualidad, un bagaje de contenidos simbólicos locales -y actuales- que se superponen sobre los anteriores, creando así una madeja insondable de significados.
Nos gusta pensar en Blak Mama como una suerte de tragi-cómic que se mueve entre el manido sentido trágico del mestizaje andino y su contraparte: el carnaval, el barroco y el absurdo. Y como en muchos cómics, nuestros personajes hablan más a partir de la cáscara que de un alma compleja y profunda. Su ser no es esencial ni su sentido interior, más bien, proyectan algo que se lee por fuera, en el envoltorio del vestuario, en la figura de la pose y el gesto.
Este es un relato fantástico de transformación donde los personajes -Blak, La Bambola y I don dance- se convierten en versiones ideales de sí mismos, modelados en figuras de la cultura popular: Carishina, Mama Negra, Angel de la Estrella, Capitán, Rey Moro, Abanderado, Virgen de pueblo, Coyote, Correcaminos, Ninja, Barbi, Presidente, Prioste, Policía, Sacerdotisa, Urcuyaya…
Si la transformación personal se alimenta de la insatisfacción, la fantasía y el deseo - El año pasado eran los otros, hoy les toca a ellos, sólo yo sigo siendo el mismo, dice el carpintero Juan al inicio del film-, para empezar a jugar a que se es el otro, el primer paso implica travestirse: vestirse como él, vestirse como ella.
- Miguel Alvear y Patricio Andrade, 2008




